Este es un texto que pretende mostrar en su contenido, algunas situaciones a las que nos hemos enfrentado quienes voluntaria e involuntariamente emprendemos la aventura de ser maestros.
A través del artículo de José M. Esteve, he podido revivir todos los años de mi práctica,desde el primer día de clases como docente de biología ante un grupo de jóvenes dispuestos a recordarme en todo momento mi novatez, hasta aquellas sesiones en las cuales se me agotó el material preparado faltando mucho tiempo para concluir la clase. ¡Qué angustia!.
También recuerdo a mis compañeros maestros de esa época, algunos dispuestos a tenderme la mano y compartir conmigo valiosos consejos y otros más dándome la espalda celosos de su experiencia.
No estaba satisfecha con mi desempeño pero, ¿qué hacer?.
Afortunadamente guardaba en mi memoria imágenes de los amestros que dejaron huella en mi formación académica. Evocando esos momentos pude visualizar las virtudes en algunos y los defectos en otros.
De mis mejores maestros, tomé su responsabilidad, su amor al trabajo, la alegría y la dinámica de su labor en el aula, la buena disposición para atender y responder a las inquietudes de sus alumnos, el gran respeto por los educandos y, sobre todo, la magia para motivar y conducir el aprendizaje.
De mis malos mestros deseché la soberbia, la indiferencia, el autoritarismo, el desinterés, el abandono y el ausentismo.
Con esta fórmula, mi preparación académica y mi gusto por el área humanística retomé mi labor docente, participando en cursos de actualización con el único propósito de mejorar mi desempeño.
Así, al cabo de 23 años de actividad docente, puedo decir que vivo plenamente este momento, que cada día renuevo mis votos en este apostolado, que disfruto participar en actividades que mejoren mis estrategias, pero sobre todo, que estoy feliz de haber encontrado mi verdadera vocación.
Hola Rocío:
ResponderEliminarQué bueno que has encontrado que el gusto de ser maestro va más allá de los bienes materiales. Te felicito por ello.
Saludos.
Jorge Mejía Mateos.
Hola Rocio.
ResponderEliminarAl leer tu texto puedo apreciar que tenemos mucha cosas en común igual me ocurrio algo parecido en mis inicios, pero a pesar de todo aquí y ahora no podria dejar de enseñar, de aqui que mi objetivo sea preparme mejor.
Saludos y estamos en contacto.
Atte. María de la Paz Pérez Burgada.
Hola Rocío
ResponderEliminarYo también al no tener conocimientos docentes me apoye en el ejemplo que me dieron los buenos maestros que tuve en la carrera. Te felicito por el estilo propio que desarrollaste para contrarrestar tu inexperiencia y que gusto que disfrutes de tu profesión.
¡Saludos!
Ligia.
Hola compañera, qué buen trabajo que hizo!
ResponderEliminarEstá padrísima la información, su forma de redactar es amena y profunda al mismo tiempo lo que habla de un espíritu sensible y una mente acostumbrada al rigor. Espero estar en contacto con usted para compartir.